Como lo analizábamos en un post anterior, la preocupación por cuidar el medio ambiente es un tema relevante para numerosas empresas de tecnología, como el caso de Intel.
Productos cuyos componentes y procesos se rigen por nuevos estándares y políticas que cuidan la salud del planeta en que vivimos, han dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad. De esta manera, estamos entrando en la era de la denominada “tecnología verde”.
Como les contaba, el proyecto “Climate Savers Computing Initiative” impulsado por Intel pretende para el año 2010, reducir en 54 millones de toneladas anuales la emisión global de CO2 debido a la operación de computadores, lo cual equivale a la emisión anual de 11 millones de automóviles o de 10 a 20 plantas generadoras de energía operadas con carbón. Este esfuerzo conducirá a una reducción del 50 por ciento en el consumo de energía de los computadores en el año 2010, y los participantes comprometidos podrían, en conjunto, ahorrar millones de dólares en costos energéticos.
Intel posee varias iniciativas en pro del medio ambiente en diversos países. Entre ellas se encuentran charlas sobre temas ambientales impartidas por voluntarios de Intel, y orientadas a estudiantes con el fin de promover el conocimiento y la conciencia ambiental. Además, sobre el manejo ambiental de residuos la compañía ha establecido un programa que contempla el aprovechamiento de materiales de desechos, ya que cerca del 70% de ellos se reciclan.
Respecto del manejo de refrigerantes, siguiendo las más estrictas normas de la EPA, (Agencia para la Proyección Ambiental de los Estados Unidos) Intel ha implementado un programa que permite controlar, recuperar y reciclar los refrigerantes y así evitar fugas, evitando que se contribuya al problema del agujero en la capa de ozono.
También hay que destacar que el sistema de gestión ambiental de Intel está certificado bajo la norma ISO 14001. Estos estándares son reconocidos en todo el mundo y validan la solidez y consistencia de los programas de la empresa en el campo ambiental.
Por último, hace algunos días nos enteramos de que Intel ha reafirmado su intención de adquirir más de 1.300 millones de kilovatios/hora en certificados de energías renovables en un año, dentro de un enfoque multifacético para reducir el impacto medioambiental de sus actividades empresariales, convirtiendo así a Intel en el mayor comprador corporativo de energía ecológica en los EE.UU.
Todos estos son ejemplos de cómo una compañía, que es líder dentro de la industria tecnológica, puede comprometerse e impulsar acciones concretas a favor del medio ambiente y del uso eficiente de la energía. Sin duda, un ejemplo para aplaudir e imitar.
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